dimecres, 24 de novembre de 2021

Química de clases

En los Salesianos de Mataró cursé mis estudios primarios. En mis tiempos la primaria acababa en cuarto, a los diez años. Pese a ser un colegio religioso los maestros de primaria no eran curas. Todos habían venido de fuera de Cataluña y ninguno hablaba catalán.
 En cambio en clase la mayoría de alumnos  tenían el catalán como lengua materna  y éramos minoría los que no lo hablábamos.
En el Bachillerato ya tuvimos profesores que hablaban y daban la clase en la lengua vernácula aunque los libros estuvieran en castellano. En mi caso, pese a no hablar catalán lo entendía bastante bien y no me resultaba difícil traducir las explicaciones en mis apuntes. Pero he de reconocer que hubo una materia donde sufrí mucho, y fue en química. Nunca entendí y sigo sin entender que es un "mol". Además en catalán se pronuncia igual o parecido cuando quieres referirte a "mucho" o si quieres decir "molido". El profesor de Química pronunciaba no menos de una vez por minuto la palabra mol, y yo cada vez que oía "mol" quería llorar. O sea que me pasé los dos años de Bachillerato Superior "mucho molido", como dicen en mi pueblo y sin entender lo que algunos también llamaban el número de Avogadro, a quién sin conocer de nada le deseé muchas veces la muerte, sin saber que el pobre ya hacía muchos años que estaba muerto. Las clases de Química también me ayudaron a descubrir mi auténtica vocación en la vida: no volver a recibir clases de química nunca más.
Lo que fue disminuyendo progresivamente durante el Bachillerato fue la proporción de alumnos castellanohablantes en las clases. Muchos de ellos lo dejaron antes de los catorce años. Ya entonces el factor determinante en el fracaso escolar era el socioeconómico. 
Cincuenta años después, con la inmersión lingüística, sigue pasando lo mismo. 



diumenge, 21 de novembre de 2021

Mi primera ludoteca

Las vacaciones escolares, cuando eres niño, se hacen muy largas. Tres meses son toda una vida. En el barrio de Peramás en los años sesenta se vivía mucho en la calle. No había parques, pero existían los descampados. La población del barrio era muy joven y había pocos abuelos. Los niños nos las apañábamos muy bien  sólos. Infinidad de juegos llenaban las largas horas de los largos días del verano. 
 Aún así, un año mis padres consideraron que sería mejor que estuviera recogido unas horas al día en un lugar de confianza. Por entonces no existían "esplais" ni ludotecas en el barrio. 
En la calle Biada había un pequeño taller de estampados que habían abierto unos amigos de mis padres: los hermanos Jiménez.
 En el pequeño taller me dejaron mis padres aquel verano para que estuviera cuidado y protegido. Yo tendría siete u ocho años. Me lo pasé de fábula. Estorbaba más que ayudaba, pero fue muy divertido. Seguramente no era la ludoteca más apropiada, pero yo disfruté mucho. Me sentí útil y me sentí aprendiz de adulto. El trato de los hermanos Jiménez hacia mi fue exquisito.
La primera tarde que mi madre me vino a recoger, yo llevaba puesto el delantal de estampador. A mi madre le hizo tanta gracia que empezó a gritar y reír tan fuerte que pronto se hizo un corro de gente mirándonos sin saber muy bien a qué venía tanto escándalo. Yo me sentí como una estrella de cine rodeada de fans 
A veces el mejor sitio dónde estar es aquel en que te sientes querido, sin importar mucho más.
 
 

 


dimarts, 23 de març de 2021

La caverna nostrada

 Els mitjans periodístics de Madrid més conservadors són molt sovint anomenats com la caverna mediàtica.  No es parla tant de la caverna mediàtica catalana. Penso que la nostrada caverna és molt més fosca i oculta, per tant molt més caverna.  No pretén influir més que a les polítiques del principat, i fins i tot, podríem dir que només a la meitat de la població que viu en aquest territori. El fet de saber-se "escoltats i entesos" gairebé de forma exclusiva per persones que tenen una ideologia semblant, fa que els seus missatges puguin ser emessos sense pensar en la repercussió que les seves opinions poden tenir en les persones i en els territoris aliens a la seva àrea d'influència. Els missatges es tornen molt més endogàmics, i per tant és molt més fàcil perdre el sentit de la realitat. 

 

 COMO ES LA «CAVERNA» MEDIÁTICA